Muchas veces los maestros de instrumento/orquesta, en el afán de mejorar las piezas que estamos enseñando, o por intentar alcanzar metas de repertorio mas avanzado, o simplemente porque tenemos pocos ensayos hasta la fecha de un concierto, dejamos de insistir y trabajar el tema de la "postura". O sea, nos detenemos para señalar defectos de afinación, articulación, o matices, etc, pero pocas veces corregimos la postura antinatural o tensa que nuestros jóvenes músicos demuestran. Y a pesar de que sabemos que el trabajo con el cuerpo es un objetivo a largo plazo que nunca acaba, dejamos este importante tema de lado, a veces incluso confiándonos en que los profesores privados corregirán este problema, o que conforme los estudiantes vayan avanzando la postura se corregirá sola. Pero no, la postura no se corrige sola y por lo tanto se debe trabajar a conciencia o nos enfrentamos a problemas serios que incluso pueden acarrear problemas de salud (escoliosis, tendinitis, síndrome del Túnel Carpiano, tortícolis, etc).
Entonces, la postura es muy importante porque:
Está presente en todo lo que hacemos con el instrumento
Es inherente a la parte técnica y expresiva del trabajo físico e intelectual que hacemos al tocar.
El prestar atención a la postura nos ayuda a concentrarnos en el momento presente porque al pensar en ella nos conectamos con las sensaciones físicas que nos envia el cerebro, lo cual anula los pensamientos que a veces nos distraen. Esta conexión cuerpo-mente es absolutamente necesaria para poder tocar bien.
Una buena postura es sinónimo de equilibrio y fluidez, por lo tanto promueve la agilidad necesaria para desarrollar velocidad.
La buena postura garantiza que no nos lesionemos y por lo tanto es sana para los músculos, tendones y huesos.
La postura ayuda a producir mejor sonido.
El practicar con un enfoque en la postura nos hace pensar en la "calidad" de lo que tocamos, en vez de la "cantidad" que tocamos.
Toda práctica que tenga como enfoque la postura nos permite pensar en la expresión musical y la parte artística de la ejecución.
La postura es, además, parte de un contexto histórico y social, y por ende forma parte de la tradición musical del instrumento.
Cosas que podemos hacer para abordar con más facilidad el tema de la postura:
Durante los ensayos, debemos hablar de la postura tanto como hablamos de la afinación, la articulación, los matices, etc. Podemos incluso marcar las sillas de nuestros jovenes con una marca para indicar que hay que sentarse hacia el frente del asiento, con los pies planos sobre el piso, y sin recostarnos sobre el respaldo.
Sostener el instrumento sin tocar un par de minutos al día con la intención de conectar con la información sensorial que recibimos de nuestro cuerpo (“The Power of Holding”)
Hacer ejercicios de arco, de acuerdo al nivel y edad de cada alumno, para facilitar la sensación de que el arco es una extensión del brazo derecho, igual que cuando escribimos el bolígrafo es una extensión de la mano, no nos molesta, simplemente lo utilizamos con naturalidad.
Asegurarnos constantemente de que el instrumento y los accesorios que el alumno usa son los correctos para el tamaño/tipo de cuerpo de ese alumno. Sujetar el instrumento es lo suficientemente complicado como para agregar la dificultad de un instrumento demasiado grande o pequeño, o un soporte muy bajo, o una silla muy alta, o un sujeta picas de cello que no alcanza, etc.
Podemos caminar, mientras sujetamos el instrumento sin tocar, sintiendo como si el instrumento fuera una extensión del cuerpo. Cellos y pueden hacer ejercicios de movimiento (swing side to side) en el lugar.
Tocar cuerdas al aire por varios minutos al dia, con el objetivo de producir un sonido resonante y lleno, con absoluta facilidad física, y observando que la postura sea óptima al hacerlo.
Mirar videos o fotos que hemos tomado durante clases privadas o conciertos pasados para analizar y entender donde exactamente tenemos tensión en el cuerpo, o donde nos falta equilibrio o fluidez de movimiento.
Tocar las piezas de repaso en cualquier habitación que tenga espejo para poder vernos bien mientras tocamos.
Sacar fotos o hacer videos mientras practicamos y luego observar las imágenes obtenidas con especial atención a la postura. Muchas veces no somos conscientes de cómo nos sentimos o movemos mientras tocamos.
Siempre ajustar el atril a la altura correcta, para no causar problemas de espalda.
Recordarles a los violinistas y violistas que practiquen de pie y no sentados, para así favorecer la libertad de movimiento corporal.
Analizar, estudiar, y hablar sobre la postura de intérpretes famosos que admiramos. ¿Qué es lo que más nos gusta de su postura o movimiento corporal?
Además, para aquellos directores que como yo trabajan en orquestas juveniles de bajos recursos (Title 1 schools, in English) casi nadie puede darse el lujo de tomar clases privadas y por lo tanto somos nosotros mismos los únicos maestros de nuestros adolescentes, y no nos queda otro remedio que prestar atención a este importantísimo elemento. Sin buena postura no hay buena técnica, y sin buena técnica no podemos desarrollar la expresión musical, por lo tanto colegas ¡manos a la obra!
© 2023 Cecilia Calvelo